Cualquiera puede hacer una foto.

Internet está plagado de tutoriales con los que, en sólo cinco minutos, puedes hacer tus primeros “pinitos” en el mundo de la fotografía más “profesional”. Pero hay un tipo de fotografía que ni con mil tutoriales se puede dominar si no eres un verdadero experto o, en su defecto, le echas muchas horas de práctica: estamos hablando de la fotografía deportiva. Una buena fotografía de acción en deportes no es tarea fácil. Hasta los fotógrafos más profesionales, en una posición privilegiada y con un equipo preparado, pueden obtener malos resultados si no conocen la técnica.

Y todo es fácil si la fotografía es relativamente estática (un jugador de fútbol esperando un córner, participantes de una carrera esperando la salida…) pero ¿qué ocurre cuando la fotografía se realiza en movimiento? ¿Es posible captar la velocidad, el ritmo y la explosividad de un momento?

Ahí es donde radica la verdadera dificultad de la fotografía deportiva, una disciplina que exige mucho rigor, experiencia, una rápida capacidad de reacción, anticipación al movimiento, además de material específico, como cámaras con una alta frecuencia de disparo, objetivos para largas distancias o monopiés.

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Una técnica que no falla: el panning o barrido

En el mundo de la fotografía, llamamos panning o barrido a la técnica fotográfica que se utiliza para captar movimiento en una imagen. El objeto a fotografiar se mueve rápidamente delante de nosotros (fotógrafos), que permanecemos en una posición estática. Este procedimiento consiste en realizar un seguimiento del elemento o sujeto en el momento en que pasa por delante de nuestro objetivo, realizando una serie de capturas en ráfaga acompañando al objeto con un ligero movimiento del cuerpo. Así, con este barrido de la imagen, logramos aumentar las posibilidades de tener una imagen nítida del elemento principal. El resultado final será una imagen descriptiva, con un objeto totalmente enfocado y limpio, y un fondo desenfocado, que es lo que ofrecerá esa sensación de celeridad.

La clave, tanto del movimiento como de la captura, está en practicar, practicar y practicar. La posición ha de ser firme, el balanceo de izquierda a derecha debe ser suave y acompasado al ritmo y a la velocidad del objeto a fotografiar, y la cámara debe estar a punto para captar el tan ansiado movimiento que a veces ocurre en menos de un segundo. A continuación, desde Siete Fotografía, os damos unos consejos para configurar el setup de vuestra cámara y que esté siempre preparada para ese instante:

  1. Velocidad de obturación. Para la imagen de acción o movimiento, se recomiendan velocidades de obturación muy altas. Se puede empezar probando con 1/500 e ir aumentando hasta encontrar el punto óptimo. Recuerda que este tipo de fotografías no salen a la primera. Prueba, prueba y prueba.
  2. Apertura del diafragma. Con niveles tan altos de obturación, es fácil que la imagen oscurezca. La solución sería cambiar los ajustes de nuestra cámara a una apertura mayor del diafragma para permitir la entrada de luz. ¡IMPORTANTE! Para los “no iniciados”: la apertura del diafragma se expresa con el valor f/, que indica una mayor entrada de luz cuanto más bajo sea ese valor. Así, una foto realizada con una apertura de f/ 3.5 será mucho más oscura que otra disparada con f/ 1.8.
    Igualmente, debemos tener en cuenta que la apertura del diafragma afecta también a la profundidad de campo: cuanto más grande sea la apertura, más reducida será la profundidad de campo, más enfocado estará el objeto principal y más desenfocado el fondo.
  3. Valores ISO. Si con la apertura del diafragma no tuviéramos suficiente luz, siempre podemos optar por subir los niveles ISO pero teniendo especial cuidado con el ruido que esto pueda suponer a la imagen. Hay que tener precaución y encontrar un punto medio.
  4. Utiliza el disparo en ráfaga. Usar este tipo de disparo nos facilitará captar más fácilmente el momento que queremos fotografiar. En función de la cámara, podrás realizar hasta 10 fotos por segundo (por estadística, alguna tiene que salir “decente”, ¿no?).

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4 errores técnicos que no debes cometer a la hora de realizar una fotografía deportiva

A estas alturas del post, ya tenemos unas ligeras nociones de lo que tenemos que hacer con nuestra cámara, un poco de técnica, incluso cómo debemos colocarnos y movernos. Pero una de las mejores formas de aprender es conociendo lo que no debemos hacer. Aquí va un breve recopilatorio de los mayores errores técnicos en fotografía deportiva:

  1. Confiar en el material sin conocer la técnica. De nada sirve una flamante cámara último modelo de 2.000 euros, si no se conoce la técnica o, simplemente, no realizamos correctamente el panning porque nuestra posición es débil o incorrecta.
  2. No acompañar el barrido con la postura corporal. Lo que parece una obviedad, es uno de los mayores culpables de que no se pueda captar una imagen en acción. El movimiento debe ser ligero y siempre acompañando en ritmo y velocidad al objeto principal. Un movimiento demasiado rápido o demasiado lento, puede estropear toda la planificación de tu disparo. Lleva mucho tiempo perfeccionar esta técnica, pero en cuanto se aprende, da muchas satisfacciones.
  3. No configurar adecuadamente la cámara. Las indicaciones técnicas que te hemos dado en este post son una aproximación para que comiences a “defenderte” en este mundo de la fotografía deportiva o de acción. Sólo con la práctica conseguirás crear tus propias configuraciones, adecuadas a cada movimiento, y componer tus propios setups.

Conformarte con las configuraciones predeterminadas de tu cámara. Como hemos dicho anteriormente, cada situación es un mundo y no puedes aplicar las mismas configuraciones para dos tipos de fotografías diferentes. Las opciones predeterminadas puedes utilizarlas, sí, pero aplicando el método de “ensayo y error” y corrigiendo posteriormente para personalizar y mejorar en el próximo disparo.